Septiembre 19, 2015 Miguel A. Glez.

La privacidad es un derecho que vendemos barato, y cómo esto provocará una guerra entre Apple y Google.

¿Cómo reaccionarías si una persona se os acerca y os propone lo siguiente?  “Hola amigo, ¿tienes un minuto? Me gustaría regalarle estas gafas de sol. Sólo le pido que me de su nombre, la dirección de su casa, su número de teléfono y, sólo una tontería más, permítame, que mi amigo Paco, le vigile todo el día para ver que es lo que hace.”

Quizás os pueda parecer exagerado, pero os aseguro que no lo es. Pasa constantemente.

Pasa cuando nos piden registrarnos en una app y nos piden que lo hagamos con Facebook, o con Google. Pasa cuando nos damos de alta en los servicios de Google y no desactivamos las cheks adecuados en la configuración de privacidad. Pasa cuando autorizamos que las cookies de las páginas webs que visitamos se almacenen para su uso posterior. Pasa constantemente en internet y fuera.

La privacidad es lo que nos queda para defendernos del mundo feroz de la publicidad y el marketing mal entendido.

Contexto

Este tema es controvertido, porque todos hemos pasado por el aro, todos vendemos parte o toda nuestra privacidad a cambio de tener este u otro servicio gratis. Creemos que es gratis, pero lo estamos pagando, y muy caro.

El equilibrio no es sencillo, sino muy complicado. Todos hemos visto como servicios como Facebook, Google y Twitter han ido incorporando poco a poco la publicidad insertada entre los contenidos que publican nuestros amigos. Casi sin darnos cuenta la publicidad ya está plenamente implantada en nuestros muros, y tengo que reconoceros que creo que lo han hecho muy bien.

Pero no todos lo hacen de igual forma. Los usuarios sufrimos muy mucho los molestos banners, robapáginas, intersticials,… que las web incorporan, así como la odiosa publicidad en los vídeos de youtube y otros canales. Odiamos las minúsculas “x” que son imposible pinchar y que te fastidian a tí y engañan a los anunciantes con millones de clics falso.

Observo como la publicidad se está haciendo ella solita una tumba y que le está dando a los usuarios la pistola que le hará caer en ella. Son muchos los usuarios que empiezan a estar hartos de recibir publicidad molesta que hace que las web se carguen de forma más lenta y que ademas les roba esos megas tan valiosos de su tarifa de datos. Un porcentaje cada vez mayor de estos usuarios, se ha puesto manos a la obra y están empezando a usar extensiones para el navegador que eliminan toda publicidad de la páginas. Estas son conocidas como “Ad Blokers” y están en el mercado desde hace muchos años. Pero es ahora cuando empiezan a ponerse de moda. También son cada vez más populares los navegadores que buscan tu total confidencialidad a través de las “Pestañas de incógnito“, y siguen creciendo los adeptos a buscadores como DuckDuckGo que prometen y aseguran tu plena privacidad.

Y todo está intimamente relacionado, porque la publicidad que nos ofrecen, está fundamentada en los datos que empresas como Google obtiene a costa de nuestra privacidad. ¿Cómo va a saber Google que tiene que anunciarte un Hotel en Nueva York si no ha “leído” el correo que tienes en tu bandeja de entrada comentando con tus amigos vuestro viaje a Estados Unidos?

¿Quién sacará provecho de todo esto?

Pues precisamente aquellos cuyos beneficios no vienen de la publicidad, cuyo modelo de negocio no es vender espacio en una web sino crear experiencias y contenidos que las personas estén dispuestos a pagar.

Tenemos un claro damnificado, Google, pues el sólo domino cerca del 70% de la publicidad que hay en internet. Damnificado, pero sólo a medias, porque esto señores no son tontos, y tienen un plan B del cual ya enseñaron la patita hace un año. “¿No quieres tener publicidad? Perfecto, no te la muestro, sólo tienes que pagar por ello.” Hace tiempo os hable de Google Contributor, un servicio que permite a Google cobrarnos por ofrecernos contenido libre de publicidad, ellos se quedan con una parte y la otra se la dan a los dueños de las páginas que visites. Es decir, los mismos que te crean el problema te piden dinero para librarte de él. Suene un poco a mafia…

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Precios Google Contributor

La Guerra

Por tanto, tenemos un “Malo” que es Google, y tenemos un “Héroe”, que digamos puede ser Apple.

Apple con el lanzamiento de iOS9 pretende darle un zarpazo a su gran enemigo. ¿Qué esconde iOS9 que tanto daño puede hacer a Google? Pues nada nuevo bajo el sol, un Ad Blocker, pero con una diferencia con los que conocíamos hasta ahora, este Ad Blocker funciona a nivel de sistema. Me explico mejor. Los Ad Blocker tradicionales funcionan a nivel web de tal forma que cuando entras en una web, esta se pre-carga, el sistema la analiza y bloquea los anuncios para que no se muestren. Con esto conseguimos que no se muestren, pero se ha tenido que cargar el código que lleva el anuncio, por lo que se ha cargado más lentamente la web. En cambio, el de Apple, lo hace a nivel de sistema, no deja que ese código llegue a nuestros navegador y se ejecute, por lo que la página se carga mucho más rápido y además nos descargamos menos megas, por lo que nuestra experiencia como usuario será infinitamente mejor.

Todo lo hacen a través de desarrolladores. Uno de los más conocidos hoy en día es Crystal, que desprende los siguiente resultados en las pruebas que se han realizado. Increíble. Imparable.

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Reducción de hasta el 50% de los datos

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Páginas se cargan hasta 4 veces más rápido

Crystal, lo tienes disponible en la Apple Store por 0,99€

Son unos genios, y también un poco déspotas, pero reconocerme que el negocio es redondo. Apple busca siempre que la experiencia del usuario sea la mejor posible porque su obsesión es que el ecosistema donde viven sus clientes sea perfecto para que éstos vuelvan a comprar los productos que venden. ¿No es para tí una razón más para comprar un iPhone si te garantizan que las páginas se cargarán hasta 4 veces de rápido y gastarás un 50% menos de datos? El software que estos señores crean sirve a este objetivo, vender más hardware. Y el hardware a su vez sirve a dos objetivos: satisfacer una necesidad del cliente y completar a otros hardwares para conformar el ecosistema. Con esto Apple cumple con 3 metas: mejorar la experiencia de usuario, vender el publicidad in-app con su servicio iAds y debilitar a su eterno enemigo, Google. ¿Sabías que el 70% de la facturación en publicidad en dispositivos móviles de Google proviene de dispositivos de Apple? Estos es, unos 11.000 millones de dólares. ¿Recordáis esta cita de Steve Jobs?

I will spend my last dying breath if I need to, and I will spend every penny of Apple’s $40 billion in the bank, to right this wrong. I’m going to destroy Android, because it’s a stolen product. I’m willing to go thermonuclear war on this. Steve Jobs

Ahora no son 40.000 millones los que Apple tiene en el banco sino 150.000.

La maldición para la prensa

La prensa está pasando por un calvario que le llevará del mundo del papel, donde se reducen sus ventas de periódicos y de publicidad, al mundo online, donde los usuarios consumen de forma muy diferente y donde no sólo luchan con el resto de periódicos sino que con millones de bloggeros que de forma altruista generan contenido. Y todo pinta que cuando hayan terminado este periplo se encontrarán con que las reglas del juego han vuelto a cambiar. Y tendrán que volver a adaptarse. Y en esa adaptación caerán aún más. Será un duro golpe.

La solución

Yo, personalmente sólo veo una, el contenido de calidad. Ya no vas a vender porque eres el único que vendes un producto, ni te van a elegir porque eres el que más presión mediática desarrolles en otras plataformas para derivar tráfico a tu web. Te van a comprar por el producto que vendas, por la forma en qué lo vendas y por lo que provoque en el cliente cuando lo consume y cuando lo cuenta.

El contenido es el rey, y la publicidad sólo sirve a su objetivo, si se convierte en la alfombra roja que nos lleva hasta él.

¿En cuánto valoráis vuestra privacidad?

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About the Author

Miguel A. Glez. Ingeniero de telecomunicaciones, experto en procesos, tecnología y marketing. También hago croquetas.

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